Desabafo sobre o perigo de viajar sozinha (ou viver). / Desahogo sobre el peligro de viajar sola (o vivir).

 Machu Picchu 2010

Machu Picchu 2010

É um mundo muito perigoso o que vivemos. Não preciso que ninguém me diga diretamente. O Facebook, as notícias da tv e as estatísticas me dizem. A violência está por todos os lados, assim como o medo e as pessoas más. Roubos, estupros, mortes.

Por isso desde pequena ouço que a vida é difícil, que há que se tomar cuidado, se proteger. Se essa lei serve para o dia a dia, na rotina seca, imagine tudo o que pode acontecer a uma pessoa que viaja! Supostamente as probabilidades são maiores, pois se explora lugares não conhecidos e aparecem pessoas que nunca vimos na vida.  E ainda parece que essa estatística aumenta mais se você for mulher, pois aparentemente o perigo é maior.

Ok! Já entendi. Viajar é um risco nesse mundo tão tenebroso. Mas e daí? O que faço então? Desisto? Resolvo largar mão de meus sonhos?  Me tranco em casa porque o mundo é perigoso demais para uma sonhadorA empoderadA? Adiantará? Estarei mais segura?

Poucos percebem o que há por trás desse discurso. Propagamos medo de um mundo (e pessoas) que nem vivenciamos direito. Como podemos criar imagens de um mundo que não conhecemos? Porque confiamos que a mídia é o retrato da realidade?

Alguém ganha retratando um mundo tão ruim? Pensem bem.. Quem? Talvez quem queira que as coisas fiquem como estão. Pessoas e instituições que apostam em um sistema econômico desigual e competitivo entre pessoas e países, que se contentam em ver a mulher em segundo plano e que acham o consumo ser o ar que respiramos. Até por que; imagina se todo mundo sair para viajar o mundo, o que acontece? O sistema quebra!! As coisas mudariam. Enquanto só criarmos a nossa realidade a partir de telas e julgamentos, e não conhecermos as pessoas de verdade, o mundo pouco evolui.

É por isso que sim, sou uma mulher com cara de menina que se atreve a viajar. Alguém que sente o peso da sua bagagem de ser latino-americana, de ser mulher. Mas principalmente alguém que precisa apalpar a realidade com suas próprias mãos, pois essa imagem doentia do mundo como o lugar mais nefasto do universo, não combina nem um pouco com a realidade que preciso viver.

Desahogo sobre el peligro de viajar sola (o vivir).

Es muy peligroso este mundo en que vivimos. No necesito que nadie me lo diga directamente. El Facebook, las noticias en la tele y los datos me dicen. La violencia está por todos lados, así como el miedo y las personas malas. Robos, violaciones y muertes.

Por eso desde niña escucho que la vida es difícil, que se tiene que tomar cuidado, protegerse. Si esa ley sirve para el día a día, en la rutina seca, imagine todo lo que puede suceder a una persona que viaja! Supuestamente las probabilidades son más grandes, pues se explora lugares no conocidos y aparecen personas que nunca vimos en la vida. Y aún parece que esta estadística queda más larga si eres mujer, pues aparentemente el peligro es más grande.

Bueno! Ya comprendí. Viajar es un riesgo en este mundo tan tenebroso. ¿Y qué? ¿Que hago entonces? ¿Desisto? ¿Decido soltar la mano de mis sueños? ¿Me encierro en casa porque el mundo es demasiado peligroso para una chica con poder? ¿Servirá? ¿Estaré más segura?

Pocos perciben lo que hay detrás de este discurso. Propagamos miedo de un mundo (y personas) que ni vivenciamos. ¿Cómo podemos crear imágenes de un mundo que no conocemos? ¿Porque confiamos que la prensa es el retracto de la realidad?

¿Alguien gana retratando un mundo tan malo? ¿Piénselo bien.. ¿Quién? Tal vez quien quiera que las cosas se queden como están. Personas e instituciones que apuestan en un sistema económico desigual y competitivo entre personas y países, que se contentan en ver la mujer en según plan y que creen que el consumo es el aire que respiramos. Hasta por qué; imagínate que todo el mundo salga para viajar, ¿que pasa? El sistema quiebra!! Las cosas cambiarían. Mientras solo crearnos la realidad a partir de telas y juicios, y no conocernos las personas de verdad, el mundo poco mejora.

Es por eso que sí, soy una mujer con cara de niña que se atreve a viajar. Alguien que siente el peso de su equipaje de ser latinoamericana, de ser mujer. Pero principalmente alguien que necesita apalpar la realidad con sus propias manos, pues esa imagen enferma del mundo como el lugar más nefasto del universo, no se pone de acuerdo ni un poco con la realidad que necesito vivir.